Empecé a jugar fútbol a los 5 años. Desde esa edad mi papá me llevaba al parque y empezó a enseñarme. Me aconsejaba cómo usar mis pies y cómo pegarle al balón. Recuerdo que él se iba a jugar con sus amigos y me llevaba; ese era el privilegio de ser la mayor de 3 hermanos. A los 15 años pude ingresar en La Academia (Tahuichi Aguilera) y ahí es donde empecé a entender el sentido de las cosas y movimientos que hacía en la cancha.

Es muy diferente ser un jugador de barrio que de una academia. En la calle aprendes como sea, a lo que salga; en la academia te explican cómo hacer las cosas, recibes mucho afecto y seguridad. Realmente te sientes parte de algo, tienes un guía en lo deportivo e incluso en lo personal.

Yo fui una de las primeras chicas en jugar fútbol en La Tahuichi. Las clases de fútbol femenino empezaron en el 2003 y yo ingresé en el 2004, así que podría decirse que soy una de las pioneras del fútbol femenino en Santa Cruz. Ese fue un paso muy importante para La Academia: incluir a las niñas y darnos la misma oportunidad de jugar al fútbol que tenían los chicos.

Hoy en día yo le digo a mis alumnas "Hay que dar más del 100% en los entrenamientos y mostrar las ganas que tienes de ser partícipe de algo", porque eso fue lo que me dio el chance y el privilegio de representar a mi país.

Cuando estaba de vacaciones entrenaba al máximo todos los días, el profesor de la Sub 20 me vio y aunque no estaba convocada ni siquiera en la preselección me dio la oportunidad. Él resaltó mi esfuerzo, mi sacrificio, mi compromiso con el deporte. Hasta ese momento yo pensaba que la oportunidad de usar la camiseta de mi país se había ido. Ahí cambio parte de mi visión de vida y me di cuenta de que siempre existen posibilidades y que dependía de mi misma cuán lejos quería llegar.

Me gané mi cupo en la selección y con mucho esfuerzo quedé como titular. Ha sido de las mejores experiencias de mi vida. Sin embargo, jugando el 2do juego contra Argentina, me lesioné y tuve que regresar enyesada a Colombia, donde se realizó el suramericano; pero eso no me detuvo, me recuperé y poco a poco volví a jugar.  

Lastimosamente el 2011 fue mi último año como jugadora, porque en septiembre de 2010 falleció mi padre, quien era el principal sostén económico de la casa y me tocó trabajar para mantener a mi familia.

Que mi papá falleciera fue un baldazo de agua fría a nivel personal y familiar. Fue un cambio de 180 grados para todos; pero el fútbol y La Academia Tahuichi Aguilera  siempre han estado ahí para mí, para brindarme oportunidades maravillosas e insospechadas. Así que entré a trabajar como colaboradora en La Academia… después de todo no quería desligarme del fútbol.

Liderando el banquillo: En mi formación como entrenadora he tenido dos oportunidades  que han sido determinantes, primero, asistir a la Universidad del Fútbol, gracias a una beca de la Academia Tahuichi y en segundo lugar, las formaciones que he recibido gracias al programa SOMOS. Desde hace varios años, gracias a ellos he podido identificar y desarrollar competencias para enseñar a las niñas herramientas sociales que van más allá del fútbol.

Estas dos experiencias han sido claves y son la base de lo que soy hoy como entrenadora, porque han despertado mi curiosidad y alimentaron mi interés en formarme y hacerme la mejor entrenadora que puedo ser. Hoy estoy muy feliz porque la relación con mis alumnas es maravillosa, me han dicho que yo para ellas soy un ejemplo, que saben que lo que digo y hago es por su bienestar. Ellas acuden a mí, incluso fuera de la cancha, cuando tienen problemas en el colegio o con sus padres y eso me hacen sentir halagada y honrada. SOMOS me ha ayudado a entender a mis alumnas. Me ha ayudado a crear un ambiente de mucha confianza. Después de más de 20 años ligada al fútbol, hoy soy técnico de la Selección Cruceña Femenina Sub 15 y lo que se viene ahora es llevar la metodología SOMOS y aportar cosas positivas a todas las niñas de Santa Cruz.

Para Anyi Heredia, el fútbol representó una oportunidad. Desde pequeña la práctica deportiva moldeó su vida y la llevó a tener experiencias inolvidables. Hoy en dia sigue siendo un pilar fundamental y a su vez multiplicador hacia más niños y niñas de la Academia Tahuichi.

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